domingo, 2 de junio de 2013

La soledad de los números primos, de Paolo Giordano


Hace tiempo que tenía esta novela en la lista de pendientes. Se trata de la primera novela (2008) del joven italiano Paolo Giordano, con la que ganó varios premios.

Entre los números primos hay algunos aún más especiales. Son aquellos que los matemáticos llaman primos gemelos, pues, aunque permanecen próximos, entre ellos se interpone siempre un número par. Esta verdad matemática es la hermosa metáfora que el autor ha escogido para narrar la historia de Alice y Mattia, dos personas cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias de sendos episodios ocurridos en su niñez. Pese a la fuerte atracción que los une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación.
La sutileza de los rasgos psicológicos de los personajes, así como la hondura y complejidad de una historia que suscita en los lectores las reacciones más variadas, resaltan la admirable madurez literaria de este joven autor a la hora de asomarse, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad.



Poco más hay que decir de lo que ya dice la contraportada. En la obra vamos viendo las distintas fases por las que pasan los protagonistas, Alice y Mattia, desde su infancia hasta que llegan a adultos, y cómo va evolucionando su relación, sus vidas.

Me parece original la forma en que el autor hace la comparación de los números primos con los personajes, esa característica especial que los diferencia del resto y que por ello los une de alguna forma, en este caso, como ya hemos leído, por la soledad que siempre les acaba rodeando. 

Es un libro cotidiano, de ágil y rápida lectura, una historia como podría haber sido cualquier otra: prescindible, aunque quizás difícil de olvidar por sus personajes tan característicos y especiales, por cómo acaba, porque quizás eres el tipo de lector al que las historias no le gusten que terminen como ésta.

Me quedo con este momento, con el que más de uno/a os sentiréis identificados:

Sobre sus cabezas flotaba una gran burbuja llena de cosas que tendrían que decirse y los dos miraban al suelo para no verla.

En 2010, la obra fue adaptada cinematográficamente por un director italiano.

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